Mientras van desapareciendo las hermosas tarjetas que colgaban del arbolito con sus deseos de felicidad, motivadas por el comienzo de un nuevo año, se van multiplicando las interrogantes sobre las sorpresas que podrá depararnos este globalizado 2013.
También van desapareciendo los tradicionales saludos y regalos que durante 2000 años fueron esperados con incertidumbre y ansiedad en todos los rincones del planeta.
El título pertenece a otro balance que hicimos en décadas anteriores, para llevar al teclado las alegrías y los sufrimientos que fuimos acumulando en años anteriores y que son comunes a la humanidad. Hemos sido testigos y protagonistas de muchos acontecimientos que jalonaron la vida fronteriza, dejándonos páginas sueltas que algún día servirán para conocer mejor nuestra identidad ciudadana.
Un año significa muy poco para evaluar el desarrollo de una población que pese a las dificultades enfrentadas, ha logrado cosas importantes, sin olvidar que hemos perdido cosas de valor que al ponerlas en la balanza alimentan la nostalgia, haciéndonos pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Estamos ante el umbral de un nuevo año, con la expectativa normal que genera lo desconocido. Sin embargo es inevitable la evocación de lugares, situaciones y personajes de una época inolvidable. Como olvidarnos del OPEL en la tradicional esquina de Avenida Brasil y Laguna de los Patos, El Palenque frente al Estadio Samuel Priliac, Parrillada Pampas frente al Baratillo, el Cine de Lasa y los boliches nocturnos de dudosa reputación donde solían recalar los pocos habitantes de la aldea.
Una época de bonanza y felicidad que parecía eterna, con un ambiente fermental en lo cultural impulsado por Jesús Perdomo, Wilkins Machado, Rondan Martínez, Jorge Calvette, el Pocho Techera, y varios jóvenes que buscaban espacio, entre los que recordamos al “Pico” Decuadra, Alcides Romero, Rúl Antúnez, Duverlí Rodríguez, y varios que se nos escapan en estos momentos. Señalábamos en la crónica aludida que publicáramos en ZONA CHUY que sin darnos cuenta estábamos doblando la última esquina del año “viejo”, mientras ingresábamos al deseado y temido año “nuevo” tan lleno de dudas e interrogantes, con la seguridad de que enfrentaremos nuevos tiempos de triunfos y derrotas. Sin embargo son los tiempos de Internet, de Microsoft, online, Word, PC, adinet, moden, y punto.com, convertidas en palabras mágicas, para incorporarse al vocabulario fronterizo. Nos resistimos “heroicamente”, pero finalmente nos entregamos. Por suerte, de otra manera nos hubiéramos privado del saludo y el estímulo que durante el año que finaliza nos hicieron llegar Omar Catalogne, Diana Vidal, Héctor Pereyra, Matheus Selayaran, Vibiana Eguren, Williams Rocha, Raquel Corbo, Lucy Olivera, Daniel Romero, Silvia Rodríguez, Alicia Vitabarez, Álvaro Cuñarro, Ruben Souza, Eduardo Velázquez, Pedro Lombardi, Castulo Eismendi, Patricia del Barrio, Yoselín Fernández, Mauricio Viojo, Carmen Calabuig, Carlos Giuzio, Pancho Leiza, Darcy Coitiño, Héctor Rodríguez, Héctor Pereyra, Fabián Rodrigues, Nury Beltran, Isabel Méndez, Claudia Ventura, Carmen Casas, Julio Prieto etc., etc. Gracias a todos y no se olviden que todos los días se puede comenzar.
El 2.013 todavía está sin uso. Estamos golpeando a su puerta, mientras le arrancamos la última hoja al almanaque. Somos conscientes de que los cambios experimentados en la región y en el mundo continuaran repercutiendo de alguna manera en el bienestar de la población.