Superando ampliamente la presencia del público que asiste anualmente a la parada 14 de La Barra, la Diosa del Mar (Iemanja) recibió el homenaje de sus seguidores.
Esta ceremonia que se realiza todos los años el 2 de febrero, concentró en esta oportunidad más de 1.000 personas en torno al monumento erigido hace muchos años, e integrado definitivamente al paisaje atlántico del balneario.
Entre las ofrendas recibidas en esta oportunidad se destacan las rosas blancas y celestes cuyos canastos en muchas oportunidades son devueltos por el mar y quedan esparcidos en la costa. De esta manera católicos, umbandistas, ateos y simples curiosos se dieron cita en la Parada 14, para reiterar el emotivo reencuentro con la Virgen y formularle nuevos pedidos.
Una vez más los barcos de madera o papel se perdieron entre las olas con sus velas encendidas, mientras sus devotos entonaban cantos alusivos desde las blancas arenas, agradeciendo los beneficios recibidos durante el año.