Con este título “celebrábamos” hace algunos años desde las páginas de EL ESTE el Día Mundial del Medio Ambiente, cuando nadie se hubiera imaginado que este departamento que disfruta de tantos ríos, arroyos y lagunas se pudiera quedar sin agua.
Desde las finas arenas del litoral atlántico hasta los verdes matorrales que circundan los bañados, existe un paisaje costero que ha identificado siempre al departamento por sus posibilidades turísticas y fundamentalmente por las condiciones naturales que ofrece para la industria arrocera. Hace muchos años que las aguas de pequeños arroyos que buscaban el atlántico fueron detenidas por los médanos y canales, formando lagos artificiales de estimable valor para los productores agropecuarios. Algunos desembocan en los arroyos, aumentando su caudal y transformando su entorno hasta convertirlos en las zonas más pintorescas del departamento. La mayoría de estos arroyos o pequeños cursos de agua no sobrepasan los 3 metros de profundidad, lo que permitía encontrar en ellos una variada fauna, donde se destacaban las nutrias, carpinchos, lobos de agua dulce, zorros y aves acuáticas como garzas, gallinetas, patos y una variada selección de pájaros. Entre la costa atlántica, los bañados y pequeñas elevaciones, se encuentran algunas lagunas de relativa importancia por su enorme caudal de agua dulce. Muchos turistas han dejado la costa marítima, para disfrutar de sus vacaciones en el remanso tranquilo de estas lagunas y cambiar de alguna manera el hábito veraniego. Situadas a pocos kilómetros del mar estas lagunas ofrecen un panorama espectacular y las condiciones naturales para un buen campamento. De esta manera el turista puede disfrutar de una cómoda estadía entre las playas de finas arenas y los montes nativos con sus variadas especies.
Sin embargo las obras encaradas en el norte rochense en las últimas décadas han afectado la regulación natural de los cursos de agua generando un impacto ambiental que todavía no ha sido evaluado en toda su magnitud. Existen leyes y decretos destinados a preservar el medio ambiente estableciendo que todas las obras públicas de relevancia deberán pasar por un riguroso control de impacto ambiental.
Una Ley de Protección del Medio Ambiente y Prevención del Impacto Ambiental aprobada hace más de 10 años, declaraba de interés “general y nacional” tres tareas básicas; la protección del medio ambiente contra cualquier tipo de depredación, destrucción o contaminación y la recomposición del medio ambiente, restaurando hasta donde sea posible los daños causados. Sin bien el texto coincidía con los reclamos formulados por las ONGs, en la práctica su aplicación ha sido totalmente negativa y las actividades continúan perjudicando la salud, la calidad de vida de la población y la seguridad de las personas. Hasta el presente las sanciones siguen en el papel y los responsables ni siquiera se “han enterado” de los daños causados, poniendo en duda si hay realmente interés o voluntad en solucionar esta situación. Las autoridades (Intendente-diputado) han manifestado su voluntad de buscar una solución a los problemas hídricos del departamento y aplicar las sanciones que correspondan a quienes violen las normas vigentes.
En concreto, diversos factores han incidido para que fueran desapareciendo lentamente los montes nativos, y los animales que durante el siglo pasado poblaban los bañados rochenses.
Hace algunos días acompañando al periodista Carlos Castillos y al maestro Alexander Cardoso hasta la zona de Barrancas y San Luis pudimos comprobar in-situ, la pronunciada bajante del río y la sentencia preocupante de los moradores: “dentro de cinco años algunos tramos se habrán secado definitivamente”.