Con la presencia de numeroso público se realizó en la plaza del barrio SAMUEL el anunciado reconocimiento a quien fuera uno de los propulsores del carnaval fronterizo, el comunicador Roberto Rosas.
Se trata de un justo y merecido reconocimiento a la tarea realizada y al aporte fotográfico heredado por esta frontera, donde quedaron registrados para la mejor historia, todos los acontecimientos sociales, culturales y deportivos que durante 35 años se registraron en Chuy y zonas adyacentes.
Para el periodista Álvaro Melendrez “La partida del querido Gordo Roberto nos quitó en su momento, allá por el 2.000, la presencia de un personaje popular que llegó a Chuy cuando todavía no tenía el titulo de ciudad y según el censo de población y vivienda no llegábamos a los 3 mil habitantes.
Su carácter alegre y bonachón, dotado de una avasallante simpatía, lo convirtieron de inmediato en un personaje popular”.
Nació el 25 de julio de 1932 en San Gregorio de Polanco (Tacuarembó) donde curso primaria hasta segundo año, para entregarse de lleno a las tareas típicas de un medio “casi rural” donde abundaban las necesidades familiares. En aquellas noches del Chuy “sin duplicado” que se fue para siempre, nos recordaba con cariño y un dejo de nostalgia la Usina de Rincón del Bonete y su debut como lavador de botellas en la bodega de Don Alberto.
Como no podía fallarle a Benavides ni a Gardel, también nacidos en Tacuarembó, cuando cumplió los 16 se largó para Montevideo, debutando en la teja y conquistando la cuarta posición en un concurso de cantores organizado por los curas Salesianos, interpretando el TANGO “GOLONDRINA”.
Se van sucediendo luego algunas presentaciones en radios capitalinas, cantinas y boliches de barrio, como así también alguna gira por el interior. Llego a Chuy en 1962, trayendo en su valija de cartón las imágenes de su departamento natal, donde allá por 1.800 y pico, según dice la historia el alférez José Rondeau se entretenía boleando charrúas. Pese los años transcurridos recordaba con nitidez la Estancia Santa Emilia, los valles profundos entre grandes rocas, el Cerro del Bombero, Cuñapirú y Batoví, Paso Bonilla, Blanquito y Estación Achar.
Bohemio por excelencia y amante del fútbol, tuvo que reflotar en nuestra ciudad al viejo Wanderers, que había tenido una existencia fugas allá por 1940. Por ese motivo en la madrugada fraterna del 15 de abril de 1969, en el bar del “Pato” Casal, un puchero criollo sirvió de pretexto para intercambiar ideas y fundar nuevamente el Chuy Wanderers. Recordamos entre los asistentes a Hugo Sorozábal, el “Moscón” Sena, el “Bibe” Selayaran, el “pato” Casal, el “Rata” Fosatti, y el Gordo Roberto, que desde ese momento se convirtió en la palanca propulsora de la nueva institución. Ocupó todos los cargos y realizó verdaderas hazañas para presentar los equipos en las distintas divisionales, consiguiendo triunfos históricos ante los grandes del fútbol local. Hagan memoria y recordaran algunas formaciones del equipo bohemio; el Gordo Manuel en el arco, el Pato Casal, Álvaro Pla, el “Bebe” Bobadilla, el “Gitano, el “Caballo Romántico”, Josesito Rocha, el Bibe, el Yongo y Yaburú.
En entrevista concedida a la periodista Meric Rocha de Coronilla F.M. su hijo Jorge Rosas manifestó su agradecimiento a la población de Chuy, destacando la presencia de sus amigos en el homenaje. “Mi padre fue siempre un entusiasta partidario de los carnavales fronterizos, organizando durante muchos años, estas festividades que asumen hoy las autoridades municipales”.