Si es cierto que “los hombres mueren, pero no perecen”, es posible que Don Carlos siga aferrado a los micrófonos de la Difusora, desparramando noticias y comentarios, sobre los principales acontecimientos del quehacer departamental.
En junio del 2007 se fue para siempre. Periodista chacarero, noble, entrañable, humilde como pocos y luchador anónimo por las causas grandes o pequeñas del deporte y la sociedad rochense. Testigo y protagonista de los cambios sociales, culturales y deportivos que iban experimentando los centros poblados del departamento. La Peña Deportiva y Documental Rochense fueron en su momento los programas preferidos de la Difusora, convertidos en los principales receptáculos de las inquietudes deportivas y sociales del departamento. Supo de las alegrías y las tristezas que genera el fútbol. Vio nacer a muchos campeones, asistiendo también al ocaso de quienes por distintas razones no lograron mantenerse en el ámbito deportivo. Fue testigo de mil batallas deportivas que deben estar todavía en los archivos de la Difusora o el disco duro de viejos dirigentes y jugadores.
Le debíamos esta modesta evocación por haber sido un MAESTRO del periodismo rochense y por habernos dado la oportunidad de ser durante muchos años el corresponsal de La Peña Deportiva y Documental Rochense. En ese archivo del cerebro donde solemos guardar las cosas importantes que nos suceden en la vida nos encontramos con la imagen de una tribuna del Mario Sobrero que lleva el nombre de Don Carlos Sosa, destinada a perpetuar su memoria. El silencio acompaña la evocación con el estadio vacío, mientras vamos rememorando aquellos años de la corresponsalía desde Chuy o Cebollati, para informar sobre los resultados del fútbol y algún editorial “casero” sobre las carencias que sufrían estas poblaciones y que pretendíamos solucionar ingenuamente con su difusión. Cuando se cumplió el primer aniversario de su muerte el periodista rochense Oscar Bruno Cedrés, señalaba en una parte de su nota evocativa para EL ESTE, que Don Carlos Sosa había sido panadero por oficio, deportista por vocación, solidario con sus semejantes y marcando un tiempo en el periodismo y en la vida de los rochenses. “Durante sus primeros años en nuestra ciudad, vivió con su familia en el barrio José Machado, en la calle Lavalleja, teniendo como vecinos a don Roberto Iroldi y a la familia de Alfredo Núñez Silvera. Por aquellos años repartió tareas entre la recordada panadería La Francesa de la familia Artigalás de la calle Florencio Sánchez y sus actividades periodísticas. Fue dirigente de la Liga Rochense de Fútbol, en los tiempos heroicos del quinquenio del interior en el 54 junto a grandes figuras como el Dr. Albérico Mogni, Conrado Corbo, Querubín Maside Correa, Luis Pargas y Carolino Aguirre”. Fue además presidente del sub consejo de Divisiones Inferiores, de la Federación Ciclista de Rocha y del recordado club Progreso del barrio Machado, campeón de la divisional de ascenso y luego de la primera división del futbol rochense.
“Difusora Rochense y su Peña Deportiva fueron su segundo hogar, acompañando todo el accionar del deporte rochense de las décadas del 50 y 60, junto a todos los clubes del departamento. Integro equipos deportivos con Ángel Araujo Silvera, Juan San Martin Telis, Gilberto Ávila Batista, Tom Mix Russi y Carlos Arrieta, recorriendo todos los escenarios del departamento”. Fue sin ninguna duda, maestro de muchos, y referente del periodismo deportivo en todas sus manifestaciones, prestando su apoyo desinteresado a todas las instituciones del departamento desde los micrófonos de C.W. 37 Difusora Rochense.