Uno de los temas que viene ocupando más espacio en la prensa local, departamental y nacional está relacionado con el auge comercial que viene experimentando esta frontera y las inversiones millonarias que se han concretado en los últimos años, cambiando la fisonomía edilicia de la avenida Brasil y calles laterales de la zona céntrica.
Las perspectivas de promover nuevas inversiones en el área se mantienen latentes, mientras la moneda brasileña se fortalece frente al dólar y los free shops ofrecen la posibilidad de adquirir productos importados a precios realmente competitivos.
El auge comercial sigue generando importantes inversiones por parte de capitales locales y extranjeros como así también diversas sucursales de firmas importantes de otros puntos del país. Los buenos dividendos que está dejando el turismo de compras ha incentivado la construcción de locales comerciales. La afluencia de capitales ha generado un incremento considerable en las ventas y alquileres de locales y predios ubicados sobre la línea divisoria. Sin embargo poco se habla de los menores que deambulan diariamente por las calles de esta ciudad, lo que de alguna manera está demostrando un avance significativo de una realidad que hace muchos años viene soportando nuestra sociedad.
Las autoridades y las instituciones que vienen abordando el tema han señalado un cuadro bastante complejo y una situación social de difícil solución. Si bien en algunos casos se ha llegado a soluciones temporarias para paliar algunas dificultades, es evidente que se necesitan medidas más profundas y sobre todo el apoyo más decidido de los organismos estatales. También debemos reconocer que las consecuencias recaen con más intensidad sobre las clases más necesitadas y donde los más perjudicados son precisamente los niños, aunque la pobreza y la edad no será nunca un buen atenuante para justificar la delincuencia infantil.
Dentro de este panorama algunas instituciones han propuesto algunas soluciones que lamentablemente no siempre se pueden llevar a la práctica para mejorar la situación del menor carenciado. De todas maneras se están dando algunos pasos para ir solucionando este problema dentro de una perspectiva más amplia, que abarque en primer término el derecho al trabajo con salarios dignos para el trabajador adulto y recursos humanos que tiendan a mejorar la condición de los menores en situación de calle.
Como podemos observar se trata de un tema complejo que está integrado por factores económicos, ambientales, culturales, sociales y familiares de difícil solución, donde al margen de la crisis están jugando otros elementos que como la droga y el alcohol estarían agravando la situación. Lo han señalado las propias autoridades y nadie lo puede negar, que existe un alto porcentaje de la población con tremendas carencias de alimentación, vestimenta, educación, vivienda y salud para los cuales no existen medios que reclamen sus derechos ni representación sindical que atienda sus necesidades. Son los que viven todavía en ranchos insalubres o terrenos baldíos donde son ignorados por la sociedad.