Herbicidas, plaguicidas, fungicidas, fertilizantes...
El Dr. Carlos Aristimuño, integrante y fundador de los movimientos ambientalistas Eco- Natura y Eco Chuy, hace más de 20 años, se ha convertido en uno de los referentes de los temas ambientales que soporta el norte rochense con motivo de la contaminación.
En nota especial concedida a esta página el Dr. Aristimuño señaló que “debido al aumento del número de habitantes del planeta, al alto desarrollo del comercio internacional con la globalización, la movilización de capitales; el crecimiento de la investigación y la utilización de nuevas técnicas agrícolas, así como la implantación de los productos transgénicos, el monocultivo, la competencia con la forestación y la ganadería, han llevado a que sea necesario cada vez más incrementar la productividad de los suelos, de los cultivos y aumentar las cosechas en cuanto a cantidad y calidad (“revolución verde”).
Esto ha llevado a que lo que se suponía debería ser un “desarrollo sustentable” con el hombre y el medio ambiente interactuando como componentes de un mismo sistema, se ha vuelto una arrolladora máquina de producir a cualquier costo. Esos costos muchas veces son la salud humana y la destrucción de todo un micro fauna propia del entorno donde se desarrollan los cultivos.
No es alarmismo, ni pretende ser propaganda negativa a la mejora de la producción agrícola, pero se debe alertar a la población de varios aspectos que no se tienen muy en cuenta al momento de incrementar la productividad: la voz de los médicos (sean de la zona, de otros puntos del país o del extranjero), las medidas que se han tomado en la Unión Europea (donde se prohibió totalmente la fumigación con aviones p. ej.), las denuncias realizadas por ONG ambientalistas sobre el daño causado al medio ambiente.
En nuestras zona, basta salir unos kilómetros a la redonda para ver el avance que han tenido plantaciones como la soja (basadas fundamentalmente en la aplicación de herbicidas) que asociadas al arroz están demandando cada vez más productos químicos para incrementar la productividad de los suelos. Muchos Ingenieros Agrónomos y agricultores son consientes de los riesgos que implican las fumigaciones, pero frente a la competencia, al gran incremento de los costos de producción, al aumento de los precios internacionales de los granos y el advenimiento de nuevas “plagas”; no ponen reparos a la utilización de productos que son propagandeados en los medios de comunicación técnicos por las principales empresas productoras de los mismos: Monsanto, Bayer y Dow Chemical entre otros.
Mucho se ha hablado por ejemplo de la toxicidad o no de productos como el herbicida Glifosato utilizado indiscriminadamente, hasta ahora las opiniones son encontradas con respecto a su efecto en la salud humana. Lo concreto es que cada vez se utiliza más en la agricultura y hasta en las áreas urbanas las personas lo usan para combatir los pastos de los jardines o veredas de su casa sin saber ciertamente cual puede ser el efecto a corto o a largo plazo.
Los plaguicidas han ido mudando de principios activos a la vez que las distintas especies de insectos, ácaros y otras “plagas” van adquiriendo resistencia a los mismos, lo que a veces también lleva a los agricultores a incrementar la proporción de los mismos en las aplicaciones para poder tener el efecto deseado de combate. Estos productos mal manejados pueden llevar a la contaminación de seres humanos, animales para el consumo, leche y recursos hídricos.
Los fertilizantes son utilizados para incrementar la productividad de los suelos (muchas veces desgastados por el monocultivo), pero el exceso de los mismos es arrastrado a las cañadas, arroyos y ríos provocando un aumento de los micro vegetales acuáticos lo que conlleva a situaciones como la vivida hace poco tiempo en la ciudad de Montevideo con el agua potable.
Todas estas amenazas existen, es de la responsabilidad de cada uno de nosotros informarnos y tomar opinión sobre el tema, si estamos de acuerdo con la utilización de productos potencialmente tóxicos a cualquier precio pensando solamente en la ecuación costos/beneficios basándose en las leyes del mercado. O en la no utilización de ningún tipo de contaminante, corriendo el riesgo de que las cosechas no obtengan el resultado adecuado y el riesgo de falta de alimentos. Creemos que ninguno de los dos caminos es el realmente adecuado, existe una vía intermedia en la que se deben estudiar los productos a utilizar y la forma de usarlos, la rotación de cultivos, la agricultura orgánica, etc., que pueden llevar a un manejo sustentable” señaló finalmente el Dr. Carlos Aristimuño.