En oportunidad de las publicaciones anteriores relacionadas con la personalidad del Prof. Jorge Calvete Ayestaran, y la recolección de firmas para que el liceo Nº 2 de esta ciudad lleve su nombre, omitimos publicar un memorable discurso que pronunciara en el año 1957 en la capital departamental, relacionado con el comportamiento del rotario fuera de la institución.
Del extenso discurso hemos extraído pasajes fundamentales sobre la vida del rotario fuera de la institución. “Me piden que considere los aspectos fundamentales de su conducta fuera del Club. Empecemos por aquello que está más cerca del hombre que es su propia familia, base y cúspide de toda organización social. La familia es la fuerza que mueve al amor y el amor es el principio universal de la vida. El hombre no puede permanecer insensible ante los problemas del prójimo, con quien convive a diario; un niño sin escuela, un enfermo sin asistencia o un hombre sin amigos. En estos momentos en que la juventud está viviendo las consecuencias de los grandes cambios, debemos ofrecerles todas las oportunidades para que puedan desarrollarse como un hombre creativo. No solo para que pueda pintar algunos cuadritos, sino un hombre creativo que sea capaz de crear su mundo, para adaptarse a este mundo tan cambiante, que de una forma vertiginosa se está creando a cada momento”.
Para finalizar esta Página Suelta, una anécdota que nos muestra su verdadero amor por la cultura.
Finalizaba el año 1970, cuando regresa de una prolongada estadía en México. Había finalizado el noveno Campeonato Mundial de Fútbol con la consagración de Brasil que venciera en el encuentro final a los italianos por 4 tantos contra 1 (Pelé, Gerson, Jairsinho y Carlos Alberto. Pretendíamos que el tema central de la entrevista estuviera relacionado con este acontecimiento deportivo y el triunfo de su país de origen. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que no había asistido a ningún encuentro y que gracias al fútbol pudo visitar cómodamente los principales centros de la cultura mexicana.
Lo dijo Roberto Leiza, el hijo de “Pancho” y Melita: “Siempre será un ícono de la enseñanza de Chuy, no solamente en la plástica. El “YOYO” enseñaba en la vida….”