NACIMIENTO DE UNA NUEVA FORMACI?N ECON?MICA
La intensidad de las luchas pol?ticas tiende a poner en un segundo plano, cuando no a ocultar, bajo qu? l?nea econ?mica se ubican los contendores. Pero la pol?tica se hace bajo ciertas pautas, las que asoman como credos inspiradores o reglas desde las cuales los partidos van a la acci?n.
La pol?tica no est? disociada de la econom?a la que, como tal, no deja de expresar intereses.
Las formaciones econ?micas se decantan en tiempos que superan en siglos la vida de cada sujeto, se modifican y ceden paso a otras nuevas, tras la acumulaci?n de conocimientos, el empleo de modalidades tecnol?gicas y cient?ficas que inciden en todas las formas de producci?n y en las relaciones de dominio entre los hombres.
El capitalismo, sistema en que est? inmersa la humanidad, se modifica peri?dicamente, asume nuevas peculiaridades, parece tambalearse con crisis que estrujan a los pueblos, pero sobrevive. No se hunde, al menos por ahora.
La lucha contra el absolutismo, que tuvo hitos relevantes con la Carta Inglesa de Derechos (Bill of Rights), la Revoluci?n Norteamericana y la Revoluci?n Francesa -con el marco del Iluminismo-, dieron perfil a nuevos Estados, mientras entraba a campear una forma de producci?n originada en el invento culminado por James Watt: la m?quina a vapor.
El capitalismo se forjaba bajo la noci?n del laissez faire, laissez passer; el dejad hacer, dejad pasar. Era la base del liberalismo econ?mico.
El af?n de ganancias y la libertad de acci?n condujeron a la econom?a de mercado y, en medio de pujas por la apropiaci?n de materias y su transformaci?n, se alimentaron guerras coloniales y mundiales, signando los pasos del sistema. Hab?an ca?do, es cierto, las insoportables regulaciones del viejo r?gimen. Otra cosa empezaba a desenvolverse mostrando, a la vez, resistencias en los centros de trabajo y en las ?reas de la cultura.
El crack de la Bolsa de Valores de Nueva York, en 1929, puede ser considerado como un punto de variaci?n o de mitigaci?n de la concepci?n econ?mica-liberal.
REFORMULACI?N DEL LIBERALISMO CL?SICO
Avanzando a grandes zancadas, corresponde ubicar dos nombres, al menos: Uno, el del economista ingl?s John Maynard Keynes (1883-1946), y otro, el del presidente de EE.UU. Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), del Partido Dem?crata.
Keynes hab?a advertido antes de la 1ra. Guerra Mundial que el liberalismo cl?sico, el de manos sueltas, deb?a reformularse. En su tratado sobre el empleo, el inter?s y el dinero, sosten?a que el motor del sistema necesitaba de una relaci?n entre el consumo y la oferta. La inversi?n, como los beneficios, depend?an de esta relaci?n. El eje estaba en la intervenci?n del Estado. Inversi?n en obras p?blicas, incremento regulado de los salarios, contralor de precios, apoyo a las empresas.
Al asumir Roosevelt, en 1933, ataca la depresi?n, dejando atr?s al viejo liberalismo econ?mico. Promueve el New deal (Nuevo reparto), con un abanico de medidas, consideradas fundamentales. Una, financiera, conocida como el Acting bank, de contralor del sistema financiero, sacudido por fraudes. Otras, de apoyo empresarial para enormes obras (como las del Valle del Tennesee) y emprendimientos agr?colas y, varias, destinadas a la protecci?n del trabajo, con aplicaci?n de medidas de seguridad social.
Justo al medio del siglo XX, resquebrajado ya el frente antinazi-fascista que hab?an formado sovi?ticos, ingleses y norteamericanos y preludiada la guerra fr?a, irrumpe desde un lago de Suiza un verdadero plesiosaurio: el neoliberalismo.
Habr? que presentarlo.
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